Cristiano está triste… ¿qué tendrá Cristiano?

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La tristeza del futbolista
Cristiano Ronaldo, uno de los mejores jugadores de fútbol del mundo, crac del Real Madrid, premiado y reconocido, rico, guapo y famoso, está triste. Lo ha dicho él mismo: “no me siento querido”. Parece que ha perdido la risa, que ha perdido el humor, ya no celebra los goles y hace pucheritos cuando le enfocan las cámaras.

Él mismo dijo que estaba triste por razones profesionales. Enseguida se pensó en cuestiones económicas –aunque gana diez millones de euros al año, no es el futbolista mejor pagado–, pero el propio jugador lo descartó. Quizá Cristiano no se sienta querido porque no se ve reconocido suficientemente por su afición, por los periodistas o por las instituciones.

Su excompañero en el Manchester United, Wayne Rooney, ha declarado que Cristiano no paraba de mirarse en el espejo. “Repetía la misma rutina todos los partidos antes del calentamiento. Se paraba frente al espejo y se concentraba. Es la persona con más autoestima que conozco”.

Por lo que parece, ni el dinero, ni la fama, ni ser un gran profesional, ni tener una elevada autoestima son garantías de felicidad. Quizá porque la felicidad no es algo que se conquista, sino que nos llega, que nos toca, que anida en nuestra vida, eso sí, si le damos permiso.

Nuestros hijos tienden a identificar a esos grandes hombres y mujeres, que triunfan en el deporte, la moda, la música o el cine, y que en muchos casos son sus modelos de conducta, con la felicidad. Pero no siempre es así. El tópico: el dinero no da la felicidad, habría que aplicarlo a esa vida fácil, triunfante, reconocida, que tampoco es garantía de dicha. El de Ronaldo es un buen ejemplo para explicar a los hijos que la felicidad es inversamente proporcional a lo que se tiene si uno no sabe dar.

Cristiano está pálido en su silla de oro, lo tiene todo pero no es feliz. ¿Por qué? Quizá por lo que apunta su excompañero Rooney, porque se ha creado un ego tan gigantesco que resulta casi imposible de llenar. Si lo material no es capaz de colmar las ansias de felicidad del corazón humano, menos todavía si multiplicamos el deseo y nos empecinamos en satisfacerlo a base de cosas.

Cristiano está triste… Y sólo se disipará su tristeza cuando logre llenar ese minúsculo hueco que le queda por llenar en su ego. Si lo hace con cosas materiales, a base de más dinero, más fama, más reconocimiento, volverá a aparecer ese resquicio por el que se le escapará la felicidad. Es mejor ajustar el continente al contenido que el contenido al continente, que no significa contentarse con poco, sino no dilatar nuestro ego más allá de lo que somos.

¿Cómo conseguirlo? Egorelativizándonos, una palabra nueva pero decisiva para nuestra felicidad. No estamos solos en el mundo (algo que hay que ir enseñando a los niños, que son egoístas por naturaleza), coexistimos con otros egos a los que hay que dejar sitio. Si ampliamos demasiado el nuestro echaremos fuera a los demás y, aunque nos creamos dichosos, la felicidad pasará de largo.

La felicidad no se consigue abriéndonos paso a codazos, sino trabajando codo con codo con los demás. Gracias a Cristiano Ronaldo y a muchos otros personajes del momento, se lo podemos enseñar a nuestros hijos.

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8 respuestas a Cristiano está triste… ¿qué tendrá Cristiano?

  1. César Rodríguez dijo:

    Muchas gracias por su comentario tan oportuno.

  2. teresa dijo:

    Estoy de acuerdo en que esta noticia de actualidad puede alumbrarnos para educar a nuestros hijos y, antes que a ellos, a nuestra percepción de la felicidad.
    Sin embargo, no me parece justo el juicio de fondo que emite su artículo. ¿Sabe usted de primera mano el motivo de la tristeza de Ronaldo? Está claro que la felicidad no viene garantizada por el éxito social o económico, pero ¿podemos ironizar sobre los motivos profundos de su tristeza?
    Quizás sea precipitado dar por supuesto que el hecho de ser una superestrella y estar triste sea, sólo o principalmente, por el egocentrismo. Ni siquiera los posibles indicios de ello pueden fundamentar un juicio tan implacable como el que hacen. También en eso hay que educarse y educar: ojo con colgar etiquetas degradantes a los demás, especialmente por el hecho de que sean ricos, famosos o ídolos.

    • Teresa:
      Efectivamente, no podemos saber de primera mano el motivo de la tristeza de Cristinao Ronaldo, sólo lo que él ha dicho. Los medios especializados dicen que en otros casos similares la crisis se ha saldado con una renovación más cuantiosa o una salida del club, como ocurrió con Hugo Sánchez, Schuster, Ronaldo, Caminero, Mauro Silva, Figo o el propio Rooney. Pero el jugador lo ha desmentido. Lo que ha asegurado es que su tristeza se debe a cuestiones profesionales. De ninguna manera ironizamos ni pretendemos ironizar sobre la tristeza de una persona, sino extraer una enseñanza que nos pueda instruir a todos, también a ella. Tampoco hablamos en ningún momento de “egocentrismo”, sino de una elevada autoestima (o lo que podríamos llamar un ego gigantesco, para no repetir la palabra) de la que habla su excompañero Rooney y que explicará en el libro que verá la luz dentro de unos días. Por otra parte, no pretendemos, y creemos que no lo hacemos, “colgar etiquetas degradantes” a nadie. Respetamos, cómo no, a Cristiano Ronaldo como a cualquier persona; no estamos hablando de él, sino más bien del personaje público que él ha creado. Pensamos, por último, como dice el cantautor Luis Guitarra en su hermosa canción “Desaprender la guerra”, que vale más “sumarse a la alegría” que ir exhibiendo tristezas. En el caso de ciertos personajes, y más en los tiempos que corren, es una responsabilidad.
      Un cordial saludo.

      • teresa dijo:

        Gracias por vuestra respuesta y por la energía argumentativa que manifiesta.
        La verdad, sigo estando en desacuerdo. Me parece que este artículo se basa en juicio. Y que ese juicio es injusto. Obviamente es un personaje público, pero ni su arrogancia, ni su ego (datos objetivos) pueden llevar a decir que son la causa de su tristeza. Tampoco los medios de comunicación me parecen la instancia más fiable para obtener datos precisos: pero en cualquier caso evitaría juzgarle.
        Estoy de acuerdo con Nacho en intentar evitar esa corriente mediática que jusga a los personajes públicos de un modo destructivo. Quizás esa es la clave. Citáis al gran Luis Guitarra: si algo desprenden las canciones de este cantautor es misericordia. Y, como consecuencia, un enfoque positivo. Al leer su artículo tuve la percepción de que no suma, sino que resta.
        Yo apuesto por una educación que enfoque los aciertos de los demás como estímulo para imitarles, en vez de poner la lupa en sus defectos, especialmente cuando se juzgan tan peyorativamente y en base a conjeturas.
        ¡Gracias de nuevo!

    • Carlos Loperena dijo:

      Teresa, tienes razon yo subi a mi Facebook esto con el animo de compartir con otros padres el ejemplo, creo que bien aprovechado, pero con el riesgo que comentas. Ojala que la tristeza evidente de Ronaldo y su arrogancia tambien evidente en la entrega del balon de oro al mejor jugador europeo, ganado por Jose Iniesta, al que no se digno felicitar ni voltear a ver en dicho certamen no procedan de una megalomania que le este llevando a ese Egocentrismo peligroso del que habla el articulo. Ojala que ese mal, de donde provenga sea curable, pues lo que es innegable es que tiene un gran futbol en los pies y hace las delicias de sus seguidores cuando esta en la cancha. ¡Animo Cristiano y sigue con ese gran futbol y dejando que otros egos penetren en el tuyo para bien!

  3. Nacho dijo:

    Buenas tardes:
    Me parece que su valoración del fenómeno Ronaldo, está sesgada, y en parte usted mismo se está egolatrizando con su comentario (injusto en parte, y por tanto sesgado) y sirviendo para crear una caricatura de una persona humana, que tiene toda la dignidad, a pesar de que se pueda equivocar. Por tanto, no comparto su comentario, me parece, injusto, frívolo, y no ayuda a dar una imagen positiva del deporte (en los valores que del propio Ronaldo se pueden apreciar al menos como deportista de élite). Lo dicho; respeto su opinión, no la comparto, usted no está en la verdad absoluta, y debería respetar más a las personas que tienen toda la dignidad, aunque en ocasiones se puedan equivocar. Y también discrepo de que en Aceprensa se apunten a este juego de difamar a personas (del color, del equipo, del partido que sean). Ayudar a ser positivo, no va por el modo en que usted escribe su artículo (y Roonei tampoco es una persona para comparar). Ah!, y eso de que los niños son ególatras, yo tengo 3, y a veces sí, y a veces no, depende mucho de la educación. El ser humano de por sí no es malo, orientado al mal, o un monstruo. Y si usted no lo cree así, está muy equivocado, y bien podría empezar a rectificar. Respetuosamente.

    • Quien se queja públicamente corre el riesgo de que se opine sobre su queja. Seguimos pensando que en todo momento hemos respetado a la persona, en ningún momento pretendemos hacer una caricatura de ella ni “egolatrizarnos”, como usted opina. Entendemos que no comparta nuestra opinión y de ningún modo pensamos que estamos “en la verdad absoluta”, ni mucho menos. Respetamos su opinión, por supuesto, pero en ningún caso decimos que los niños sean “ególatras”, sino egoístas, pues están en un proceso de descubriendo de su propio yo. Por último, “egoísta” no significa ser malo, ni orientado al mal, ni ser un monstruo, sino buscar exclusivamente el propio bien. A los niños hay que educarlos para que vayan transformando ese egoísmo en generosidad.
      Respetuosamente.

  4. H Jorge Berenguer dijo:

    Me parece positivo el artículo, así como las críticas, efectuadas realmente en forma muy educada y constructiva. Entiendo que las personas públicas tienen ese riesgo, de ser criticadas, es inevitable. En la medida que la crítica busca un fin bueno y que se realiza en forma elevada, es válida y sirve para mucho y para muchos. Ojalá ésta fuera la forma normal de hacer prensa, y no como la que se realiza muchas veces en otros diarios y en la vida pública.

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